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Jornadas por la vida, el territorio, la autonomía de los pueblos y contra la militarización

Tepic, Nayarit 1 de julio 2019  

Desde que el EZLN se levantó en armas contra el mal gobierno el 1 de enero de  1994, no han parado las diversas incursiones y agresiones por parte del ejército mexicano en conjunto con organizaciones paramilitares en territorio zapatista, para tratar de destruir ese otro proyecto de Nación, un proyecto de abajo y a la izquierda. 

En los últimos meses la guerra contra las comunidades indígenas y campesinas a lo largo del territorio mexicano ha cobrado vidas de militantes y dirigentes indígenas y sociales, principalmente miembros del Consejo Nacional Indígena CNI. Los asesinatos de Lucio Bartolo Faustino, Modesto Verales Sebastián, Bartolo Hilario Morales e Isaías Xanteco Ahuejote, integrantes del Consejo Indígena y Popular de Guerrero–Emiliano Zapata (CIPOG-EZ) y Samir Flores en el Estado de Morelos, sólo advierte la guerra económico-militar que propone el gobierno federal para beneficiar a los grandes capitales mediante los megaproyectos como el Tren Maya o el del Istmo de Tehuantepec. 

El Partido de los Comunistas en el estado de Nayarit, llama a sus militantes a que realicemos jornadas y actividades para dar a conocer al pueblo de Nayarit la situación que viven las comunidades autónomas zapatistas, las organizaciones que luchan por la vida y contra los megaproyectos que sólo traen explotación y despojo dentro de los territorios. 

¡No a la militarización de las comunidades zapatistas!

¡Sí a la vida! 

Comité Estatal del Partido de los Comunistas en Nayarit.

Migrar no es delito. Decimonovena conjetura de nuevo orden.

Migrar no es un delito, es un derecho humano reconocido en el derecho internacional, el delito es criminalizar a los seres humanos que por condiciones extremas se ven en la necesidad de trasladarse de un lugar a otro para buscar nuevas formas de sobrevivencia; vivir no es un delito, el delito es generar condiciones opresivas de explotación y marginación que obliguen a miles de personas a migrar para poder buscar opciones de trabajo; ser un trabajador migrante no es un delito, el delito son las condiciones sobre-explotadoras en que millones de trabajadores y trabajadoras realizan sus jornadas vendiendo su fuerza de trabajo a las empresas y grandes consorcios arriesgando incluso la vida por las formas extremas del trabajo; buscar la sobrevivencia en otras latitudes escapando de la violencia estructural del sistema capitalista y del crimen organizado no es un delito, el delito es esa violencia estructural que dibuja la pirámide de marginación que se sustenta por la división de clases sociales otorgándole a quienes tienen en su poder la estructura estatal que les permite explotar y sojuzgar a la mayoría de la población que con su trabajo generan la riqueza que se les roba; resistir, organizarse, marchar en grandes caravanas de un lado a otro conformando un tipo de hermandad entre oprimidos que se funda en la colectividad no es un delito, el delito es la violencia ejercida sobre esas caravanas de migrantes, fuerza de trabajo en traslado fortalecida por su solidaridad y que no puede ser entendida por aquellos que pretenden mantener su poder perpetuando las diferencias entre clases sociales y extrayendo la riqueza producida por otros para su beneficio particular, la militarización de las fronteras no es la solución a un problema estructural del sistema capitalista en la mayoría de los países del mundo, las leyes y fronteras discriminan y violentan los derechos elementales de los seres humanos a una vida digna en el lugar en que cada uno decida y pueda construirla, el delito mayor es la deshumanización tan enraizada en el poder y en grandes sectores sociales que hoy expresan su rabia y racismo contra los migrantes del mundo. 

La criminalización que se hace de los migrantes no solo violenta los derechos elementales de cada ser humano, sino que también, contribuye a sustentar las viejas ideas de diferencias raciales y naturales que tanto daño han hecho en la historia, las formas vigentes del colonialismo se vislumbran en las actitudes de muchos integrantes de las clase sociales, grupos políticos y corporaciones monopólicas, el desprecio al migrante tiene incluso adeptos entre los propios marginados quienes inconscientes reproducen los discursos del odio fragmentando la solidaridad tan necesaria, la idea de que la migración daña las economías y genera violencia al interior de las sociedades receptoras, no es otra cosa que parte de la estrategia de difamación hegemónica realizada mediante el contubernio de los medios comunicativos serviles a los intereses oligárquicos en países como los latinoamericanos, la crisis humana que vivimos nos la producen los migrantes, los migrantes por causas económicas, sociales y políticas son efecto directo del deterioro de las sociedades que los expulsan, peor el discurso cínico lo quiere culpar cuando ellos son una muestra del daño que se causa por las economías al servicio de los intereses privados como en los países neoliberales y por la dependencia al imperialismo estadounidense en términos político-económicos. Con toda desvergüenza los gobiernos del mundo persiguen a las organizaciones e individuos que buscan ayudar a los migrantes, es decir, la verdadera ayuda humanitaria ejercida por la conciencia humana y la solidaridad internacional es criminalizada, perseguida y castigada, mientras se establecen acuerdos entre gobiernos para detener los flujos migratorios dejando las causas reales sin modificación alguna. Las causas de los flujos migratorios que acontecen son la propia estructura del capitalismo desigual por naturaleza y excluyente por ideología. 

El ejemplo criminal del desprecio hacia los migrantes es la fuerza desplegada en la frontera entre México y los Estados Unidos, la Patrulla Fronteriza persigue, encarcela, enjaula a niños separándolos de sus familias, asesina y deja morir de hambre y sed a los migrantes, a la vez que arresta a todo ciudadano que ayude o pretenda ayudar a quienes intentan encontrar un lugar para trabajar y ganar lo mínimo para sobrevivir, además, la Patrulla Fronteriza y el gobierno estadounidense actúan en clara colaboración con grupos de civiles y organizaciones “patriotas” que con armas en mano cazan (literal como si fueran animales) o asesinan a los migrantes que logran cruzar la frontera, a esto hay que sumarle ahora, la aparición de la Guardia Nacional de México que en las fronteras norte y sur del país crea un muro que busca inhibir el paso. Los migrantes no son una amenaza para la seguridad nacional de ningún país, son seres humanos, trabajadores desplazados por las condiciones extremas de vida que se observan en diferentes latitudes como Centroamérica, África y Asia. Respetar el derecho a la vida que todo ser humano tiene es elemental para el mejoramiento de nuestras sociedades, pero para lograrlo, se requiere la crítica y transformación organizada de las estructuras que sustentan la desigualdad y la edificación del proyecto socialista; fundando sociedades justas, igualitarias y equitativas basadas en la dignidad humana y sin la opresión que significa la explotación de unos sobre otros.  

 * Cristóbal León Campos. Integrante del Colectivo Disyuntivas

Migración y crisis humana

I

La migración refleja las carencias de los regímenes políticos y económicos, el desprecio a la vida marca la agenda imperial, las imágenes impactan a cualquier ser sensible y mínimamente consciente, el mundo se convulsiona, las diferentes rutas del éxodo humano tienen entre sus particularidades el común denominador el peligro y la muerte, el hambre, el racismo, las guerras, la violencia estructural, la marginación histórica, los proyectos neocoloniales y el neoliberalismo marcan las causas principales de una tragedia que en realidad es provocada y vuelta negocio, los responsables son los poderes del orbe, esos que ajenos a la necesidad social se encumbran con la soberbia del pedante ignorante para dividirse el mundo o para competir por poseerlo todo, el silencio se vuelve cómplice, ya sea de los gobiernos dependientes o ya sea de las sociedades y pueblos que observan sin emitir ninguna valoración, la crisis se agudiza entre la inhumana política del fetiche y la manipulación y la inoperante respuesta social que ponga fin a la destrucción de pueblos y culturas enteras.

II

Los datos son ejemplarmente claros, 1,600 niños muertos o desaparecidos entre 2014 y 2018 en su intento de llegar a un lugar donde puedan encontrar lo que carece en su natal tierra, las rutas migratorias del Mediterráneo central y occidental cobra la mayor cantidad de vidas, 32,000 migrantes muertos o desaparecidos según las cifras ofrecidas por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), sus estudios revelan que infortunadamente no sabemos con absoluta seguridad la cantidad real y, aún así, es más que alarmante lo que nos revelan. Muchas de estas migraciones y cifras son absolutamente silenciadas por los medios de comunicación masiva, sobre todo aquellas referentes a los países europeos, a las causas de las oleadas de migrantes que parten desde el Medio Oriente y los países africanos pretendiendo llegar a sitios donde rehacer la vida, pero el desprecio, el racismo, el poder inhumano, el capitalismo y su lógica de destrucción enfocan la mirada en sus intereses y niegan la crisis que vivimos. Para el caso de la migración latinoamericana a los Estados Unidos es mucho más difundida por los medios de comunicación, aunque con una total manipulación, las cifras de la OIM revelan que por lo menos 1,907 personas fallecieron (al menos 26 niños) al intentar cruzar la frontera que divide a México y a los Estados Unidos. Datos que son suficientemente claros para entrever lo que realmente acontece.

III

Los centros de detención que el gobierno de Donald Trump ha implementado no son los únicos en el mundo, pero si son otra muestra de la agudización de la crisis, la muerte de infantes separados de sus padres, su retención en jaulas vigiladas como a los peores criminales, tiene como trasfondo la desvaloración que se hace la vida humana, lo mismo sucede con la muerte de migrantes en el desierto por hambre o asesinados por los fanáticos neofascistas alentados por el racismo, así como aquellos que son arrojados al mar en el Mediterráneo y dejados a su suerte. Nuestra historia es clara, los pueblos latinoamericanos han sido despreciados desde su surgimiento por el imperialismo estadounidense, aunque ahora algunos quieran hablar de nuevas relaciones, la verdad es que por más que se militarice la frontera, por más altos que se pongan los muros y por más leyes que se dicten, la migración seguirá creciendo conforme avance la crisis humana generada por el capitalismo, la sobre-explotación de la fuerza de trabajo junto a la destrucción de la riqueza natural arrojan a pueblos enteros al desplazamiento, la reconfiguración permanente que al interior de las sociedades se hace buscando otorgar facilidades a los depredadores seguirá provocando éxodos en todo el mundo, nos es casual que sean de África, Asia y América las migraciones más grandes como tampoco los es que sean los Estados Unidos y los países europeos los que desprecien con mayor fuerza a esas migraciones, países dependientes y neocolonizados frente a los países imperialistas y neocolonizadores, si bien las formas han cambiado con los siglos el fin y la raíz se mantiene.

IV

La toma de conciencia de los países dependientes de cuáles son las razones y las causas de su situación, el despertar de la movilización internacional de trabajadores para hacer frente al desprecio humano que se dicta desde los poderes, la solidaridad internacional y la reorganización de las fuerzas de resistencia en cada país pero articuladas sin importar las fronteras, son tareas pendientes que urgen atención ante la crisis agudizada. La propia humanidad es la única que pueda salvarse, pugnar por un mundo en donde la migración sea un derecho real y respetado y no una necesidad de vida es justo, aquellos que tergiversan las voces críticas que se niegan a aceptar que las fronteras militarizadas son la solución sirven queriendo o no a las fuerzas opresivas del poder, la ayuda al migrante es criminalizada encarcelando o asesinando a los activistas, la fuerza de los trabajadores migrantes aglutinada en conciencia habrá de despertar para invertir la lógica de los factores: el socialismo sigue siendo el proyecto a construir para liberarnos de todas las formas de opresión y poner fin a la crisis humana. Los oprimidos de hoy serán los libertadores del mañana. 

*Cristóbal León Campos. Integrante del Colectivo Disyuntivas

El problema no es la migración, es el capitalismo.

El presidente Andrés Manuel López Obrador respondió a las críticas en materia migratoria y aseguró que: "...tenemos la conciencia tranquila, consideramos tener buena relación con Estados Unidos no queremos confrontarnos."

En 2015 la fotografía de un niño que intentaba alcanzar la isla griega de Kos, nos hizo sentir escalofríos frente a la tragedia migratoria que afectaba a miles huyendo hacia Europa. Aylan Kurdi, tenía tres años y murió junto a su madre y su hermano Galip de cinco. Con ellos viajaba también Zeynep Abbas Hadi, madre de cuatro hijos, tres de los cuales nunca se levantaron de la orilla de Kos. Todos ellos huían del horror por la guerra provocada en Siria.

La tragedia nos parecía lejana, a miles de kilómetros de nuestro país. Aunque desde hace años la búsqueda del sueño americano para nuestros paisanos y extranjeros se ha vuelto un martirio.

Hoy, otra imagen nos conmociona. Esa travesía de dejar el hogar y arriesgar la vida por un futuro mejor cobró seis víctimas más, entre ellas una niña salvadoreña y su papá, Valeria y Óscar Martínez. La diferencia es que ahora fue en nuestro país, en el río Bravo, mientras buscaban llegar a Estados Unidos. Las ganas de alcanzar territorio estadounidense y una larga lista de espera para poder ser atendidos por la Agencia de Aduanas y Protección Fronteriza de EUA motivó que el domingo por la tarde se aventuraran a cruzar el río. No lo lograron, murieron ahogados.

En medio de un despliegue enorme de fuerzas castrenses - bajo siglas de la flamante Guardia Nacional - y una política agresiva contra los migrantes, ambas imágenes contienen una carga de denuncia social equivalente.

¿Se puede tener la conciencia tranquila con algo como esto? Creo que no.

El problema no es la migración, es el capitalismo.

*Por Héctor González

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